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En todas las etapas de mi vida he tenido que sortear diferentes dificultades y vivencias que me han hecho la persona que hoy soy. Siempre han habido temores y obstáculos que superar, pero considero que lo más difícil, ha sido el criar a los niños.  

Al tomar la decisión de salirnos del sistema y  brindarles la educación que les permitiera llegar hasta donde ellos quisieran, con mi esposo, asumimos el 100% la educación de nuestros hijos siendo un proceso en el cual, a lo largo de estos casi 11 años, debimos  admitir diferentes enfoques.

En ocasiones, durante todo este proceso, nos hemos preguntado si realmente lo estamos haciendo bien, si esta ruta del aprendizaje natural no muy transitada, será la adecuada. Nos hemos enfrentado con muchos temores que han sido superados uno a uno, siempre intentando ser lo más consecuentes con el proceso individual de cada uno de nuestros hijos, hoy ya vemos como estos jóvenes adultos están encaminando hacia espacios que ellos consideran los más adecuados, para sus vidas.

En esta nueva etapa de mi vida he encontrado nuevos retos y grandes satisfacciones, hoy veo esas dos perspectivas de la vida. Por un lado, a mis amados padres, he visto como envejecen y me he dado a la tarea de su cuidado y acompañamiento, al envejecer necesitamos de nuevo y con mucha fuerza esa atención que se necesita al iniciar la vida, comenzamos a depender de otros para cosas que nunca imaginamos que la requeriríamos nuevamente.  Por el otro, a mis fuertes y adorados hijos, iniciando su andar por esta vida, veo como han crecido, la forma en que sus alas se expandan y crecen, y yo espero que su vuelo los haga llegar hasta alcanzar cada uno de sus sueños, que de sus caídas se puedan reconstruir nuevamente. Mis padres en su momento me ofrecieron las herramientas para la vida que ellos consideraron adecuadas, y yo, a partir de estas quise darles, a mis hijos, renovadas y mejores herramientas, desde una perspectiva completamente diferente que no estaba acorde con lo que la sociedad exigía. 

En esta etapa de mi vida el corazón se hace grande de ver como esos mundos tan distintos, pueden conjugarse en un amoroso y cordial convivir, no es fácil, pero siempre hay espacio para el compartir amoroso y sincero entre tres generaciones que nacieron cada uno en mundos tan diferentes. 

 

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