Déjame Ser

Me pregunto cómo podré ser una buena madre si estoy tan perdida, tan condicionada por la programación del sistema que ya no recuerdo ni mi propia esencia, cargada del deber ser que exige la familia y sociedad.  Estoy buscando un espacio en mi mente que no haya sido tocado por el afán de competencia y de aceptación y no lo encuentro, es que prácticamente desde que nací me enseñaron que debo intentar ser perfecta en un molde dictado por la sociedad y que casi nunca me ajusta, me dijeron que mi desarrollo debe hacerse en tiempos específicos, en lugares específicos y muy rápido, llenaron mi mente con tantos contenidos que hoy no puedo utilizar y me siento confundida…con frecuencia vacía… es extraño mi mente tan llena y hace sentir mi alma tan vacía…

Desde que fui madre me cuestioné y no quise encajar a mis hijos en esos moldes que tanto me han molestado, pero es difícil, tengo tanta información, tanta presión, que al principio no encontré por dónde comenzar, si leo libros de paternidad, educación, con frecuencia me encuentro con un diseño de millones de materiales, cosas que debería  hacer, pero mi alma grita y no quiere encasillar a mis hijos en esos moldes, creo que hay algo que no me muestran, algo que no puedo ver, un sistema perverso que me aleja de nuestro propio ser, tengo miedo, siento que mi alma grita y el alma de mis hijos también al unísono la misma frase “Déjame Ser”, pero mi mente dice lo importante es hacer, y el miedo se convierte en pánico…

En ese momento, mi instinto me dice que quizás estoy viendo por donde no corresponde, que quizás me enseñaron que la mente es la que manda y por ahí puede comenzar mi error, mi ceguera… entonces cambio un poco los lentes y comienzo a buscar dentro de mí ese lugar de dónde proviene una cálida luz de esperanza y es en mi corazón, me refugio en él y encuentro mi niña interior confundida, asustada, encerrada, encarcelada en una prisión impuesta con muchas cosas que debo ser y hacer, en un tiempo sin tiempo, pues se ‘deben’ hacer tantas cosas para tener una aceptación social que niegan mi proceso, confunden mi esencia, me alejan de mi alma… intento romper los barrotes y liberar las cadenas y llegar a mi niña interior, la abrazo, lloramos juntas, hace tanto tanto que no la veía.

Me cuestiono de nuevo mi capacidad  y mi niña me dice escucha el corazón, ¿recuerdas cómo nos maravillaba el vuelo de la mariposa? ¿recuerdas como pasábamos horas volando en un mundo de fantasía? por qué no me dejas jugar con nuestros hijos, no los encadenes en un deber ser y sobre todo hacer que los aleje de su esencia, no permitas que se pierdan de la capacidad de asombro, de hacer preguntas, de jugar, reir y cantar, estar con una curiosidad infinita que permite descubrir el mundo.  Dudosa entonces pienso y ¿por qué no?, al fin y al cabo tengo tanto miedo que mientras pienso y decido que hacer no estará mal que juguemos un poco…

Y así fue como permití a mi niña interior tomar por un rato el mando, estaba muy pero muy débil, llevaba tantos años escondida que tímidamente apareció y al permitirme desde allí estar con mis hijos fue un espacio maravilloso, ví como su alma y la mía danzaban y una hora se convirtió en un día, y un día en un mes y pasó el tiempo… un día en un evento social mi familia comenzó a pedir cuentas sobre el progreso de mis hijos, mi niña interior se asustó, corrió y este ser adulto retomó el control, cuando fue a rendir el reporte intentó colocar en términos muy sofisticados el ‘desarrollo’ de los niños y se sorprendió, el reporte era mucho más rico de lo esperado, no sólo se reportaba y veía en los niños alegría y paz, se veían progresos en los términos que importan a la sociedad de contenidos y competencias, a veces hasta de manera sorprendente.

Mi mente no podía creerlo, esto estaba completamente en contra de lo esperado, el estar libres jugando, divirtiéndose no debía generar niños con desarrollos tan interesantes, el reporte debería haber contenido sólo el resultado de no haber ‘hecho’ lo que se debía, no deberían haber progresos, ¿qué pasó? ¿será que eso es lo que no estaba viendo? ¿será que lo que me habían hecho perder de vista con tanta información era la maravillosa capacidad de aprender del ser humano? No habían datos suficientes para una conclusión, pero si para un importante cuestionamiento de todo lo que había aprendido en mi vida.

Así ha transcurrido bastante tiempo en dónde he luchado por liberarme de mis cuestionamientos y programación de hacer antes que ser, de contenidos antes que esencia, y que intento permitir que mis hijos crezcan sin que su alma necesite gritar “déjame ser” porque les permito Ser, y veo que así el saber y hacer naturalmente aparecen… Mi mente aún le da una fuerte pelea a mi corazón y con frecuencia tengo mucho miedo, pero cada vez una mayor certeza de la grandeza del ser humano, de su capacidad de cuestionarse, investigar y aprender, y después de más de 10 años en este proceso veo a mis hijos de hoy 14, 12, 5 y 2 años libres y magníficos.

1 Comment

  • Geena Vela

    me encanta! Gracias por expresar de esta manera tan sincera y elocuente lo que siento en estos momentos. Tengo miedo y también lloro, quiero hacer las cosas bien, pero dudo de lo que es “bueno” cuando estoy tratando de salir de un molde que ha estructurado toda mi vida y me ha encasillado en una sola versión de la vida. Gracias por permitirme leerte y apoyarme desde la distancia con esta nueva experiencia de hacer homeschooling.

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