Desescolarización: El Despertar de la Consciencia

By Blog
Texto de referencia para participación en: 1er Congreso transformación social: Despertar y repensar el mundo desde las educaciones alternativas en familia y comunidad para el buen vivir. 

Mi nombre es Catalina Heincke, madre de cuatro hijos Alicia de 14 años, Gustavo de 12, Nelson de 5 y Elena de 3 que no han sido escolarizados ni en el colegio ni en la casa.  Acompañando su proceso en estos años he sido parte de muchas iniciativas ligadas a la comunidad que se educa sin escuela tales como la Red Colombiana de Educación en Familia, la Red Familia Homeschool, y en otro nivel de diferentes grupos comunitarios apoyando iniciativas con población vulnerable, indígenas, emprendimientos con y sin ánimo de lucro, responsabilidad social corporativa, y recientemente la creación de empresa de base tecnológica de mi esposo y como proyecto personal la Fundación Aló Padres.  Todos estos proyectos e iniciativas hacen parte del proceso educativo de nuestra familia porque junto a nuestras exploraciones personales y profesionales de adultos nuestros hijos crecen y reciben muchísimo material para trabajar, ver diferentes realidades y puntos de vista y sobre todo desarrollar una postura crítica frente a la vida.  

En casa, tenemos un modelo de aprendizaje natural en donde ellos son los responsables de su aprendizaje y nosotros los acompañamos, cada uno trabaja desde sus habilidades, intereses y condiciones particulares.  Los resultados hoy se ven sobre todo en los mayores con niños enfocados en sus talentos, que tienen una buena idea de qué quieren y que no aceptan lo que se les dice como verdad absoluta sino que cuestionan, revisan y argumentan; también se puede observar como cada uno busca creativamente maneras de aprender y de llegar a los objetivos que se proponen, conocen su cuerpo y emociones profundamente, y han desarrollado un espíritu libre.  Sin embargo, no voy a centrar mi participación en el proceso de mis hijos, pues creo que siempre los chicos podrán hacerlo bien, me centraré un poco más en mí propio desarrollo de la desescolarización de mi ser, pues ese sí que tiene altibajos constantes. Con mi propio relato intentaré mostrar los niveles de desescolarización que hasta ahora considero he explorado, en términos inicialmente de contenidos, pero luego como una nueva forma de vida.  

Como introducción a este proceso contaré un poco más sobre mí, me eduque en una familia Bogotana, tradicional, conservadora y con una alta influencia Europea por ascendencia Alemana y Española.  Estudié en un colegio femenino de monjas, al terminar incluso contemplé ser misionera, lo pospuse pues no me dejaban estudiar ingeniería, así que ingresé en la Escuela Colombiana de Ingeniería a estudiar Ingeniería Industrial, al terminar ya no quería ser Monja, pero me apasionaba el sector rural así que inicié una maestría en desarrollo rural en la Universidad Javeriana, me casé por la iglesia eso sí con el hombre al que amo, todo bastante tradicional todo pero tampoco a la antigua, y diez meses después fui mamá.  Siempre intenté ser una buena hija, buena compañera, buena lo que fuera, y en ese buscar ser buena hice voluntariado en diferentes cosas, lo que creo que me permitió abrir un poco mi mente pues compartí con personas de diferentes países, estratos, orígenes, historias… sin embargo, lo más importante para resaltar es que funcionaba en un sistema tradicional en el que de base aceptaba lo que la familia y la sociedad me decían, estudié con la meta de trabajar en una multinacional o crear una exitosa empresa, tener éxito y dinero. 

Sin embargo, 10 meses después de casarme llegó Alicia a nuestras vidas para mí un milagro pues después de muchos exámenes y juntas médicas por un ‘defecto’ congénito me habían dicho que médicamente no podía tener hijos.  Era el ser más hermoso que había visto, y al abrazarla supe que nada sería igual. Sin embargo, fuimos a donde un reconocido médico que me dijo que yo debía hacerle caso y lo hice por un mes hasta que mi bebe tuvo una crisis médica y otro médico me dijo que lo que el anterior decía estaba mal, y precisamente lo que me decía este médico que estaba mal era todo lo que había hecho yendo en contra de mis instintos, pues creo que parte de lo que el sistema tradicional nos ha hecho es desconectarnos de nuestro instinto básico y dejamos de tomar decisiones alineando cabeza, corazón y tripas o intuición para seguir la cabeza y lo peor nos dejamos llevar por el miedo.  Así que en ese instante tomé la decisión de al menos en la maternidad seguir mi instinto, aunque el proceso de volverme a escuchar me ha tomado demasiado y ahora creo que será cuestión no sólo de mi vida sino de generaciones. 

Mi hijita creció fuerte y luego llegó Gustavo y fui aprendiendo a observarlos, a acompañarlos, pero sobre todo comencé a entender que para poderlos acompañar efectivamente tenía que hacer un profundo proceso personal.  Y llegó el segundo hito importante era hora de iniciar jardín, llevé a Alicia según el jardín tarde a los 2 años y diez meses, me dijeron que ya estaba ‘atrasada’ y que tenía serios problemas motrices por mi incapacidad para acompañar su proceso correctamente, me sentí terrible y una mala madre y como el miedo se activó cedí en el jardín que me dijeran qué hacer para nivelar a mi pequeña, desde el mundo social todo iba perfecto, pues 15 días después me dijeron que como era muy inteligente y el proceso del jardín tan excelente ya la habían ‘nivelado’ e incluso era sobresaliente e izó bandera por su mérito personal,  se enfermó bastante y por eso faltó mucho, pero me dijeron que era normal porque así es como los niños fortalecen su sistema autoinmune, sin embargo, con mi corazón yo ví que comenzó a apagarse algo en ella y esa para mí era su principal luz, y en las tripas sabía que algo no estaba bien, pero la cabeza no encontró ningún argumento razonable hasta que dos meses después escuché del homeschool en Estados Unidos y fue mi tabla de salvación.  

Renuncié a mi trabajo, retiré la niña del jardín con la excusa que me había quedado sin trabajo, y comencé a estudiar modelos educativos, didácticas, pedagogías, y cuanto recurso educativo pasó por mis manos durante el primer año, y lo que nos decíamos con mi esposo es que como los niños eran pequeños podían estar junto a mí haciendo cosas sencillas mientras diseñaba su currículum (había trabajado para el Sena y para Cooperación Internacional desarrollando planes curriculares y luego su material por competencias con enfoque constructivista, pero como eran para adultos necesitaba sentirme segura de cómo hacerlo con niños).  Inicié con lo que conocía, incluso compré sellos de calificación, los cuales fui capaz de utilizar una vez porque sentí que yo no tenía ningún derecho de calificar un trabajo de mi hija, así que decidimos que ella se calificaría y unos pocos días después hicieron parte de los juguetes. Y entre todo ese material que estudié encontré el concepto del aprendizaje natural y el termino desescolarización.  

Como los entendí en un principio simplemente consistía en educar sin seguir un currículum, trabajando por el interés de los niños y en lo posible integrado con la vida cotidiana de la familia.  He conocido diversas y maravillosas experiencias educativas que a nivel individual, familiar o colectivo generan procesos sin currículum con resultados increíbles, sin embargo a mi entender no necesariamente implican una desescolarización profunda, pues siguen orientados a los resultados que la sociedad valora y exige, incluso con frecuencia en detrimento de la propia individualidad del niño, o en contra de la libertad y calidad de vida de los padres, especialmente de la madre que en la mayoría de los casos es quién más intensamente acompaña el proceso.  En algunos casos las madres lo asumen como que tienen que estar preparando material interesante para que los niños lo exploren libremente con la frustración que conlleva que no lo quieran explorar y la presión inconsciente que ejercerán para que los niños ‘valoren su trabajo’. Otras se guían por el interés del niño y convierten cada acto de la vida en un espacio de aprendizaje pero al no ser natural, los niños pierden interés en el tema y la madre procura alargarlo porque todo el esfuerzo que le implicó llegar a entenderlo y generar esas ‘oportunidades’ debe ser valorado y utilizado.   

Nosotros definimos tener un proceso lo más natural y ‘relajado’ posible con la menor intervención en los procesos de aprendizaje de nuestros hijos, lo que nos llevó, desde mi perspectiva, a un nivel más profundo de desescolarización, pues aquí no sólo comenzamos a ver al niño como un sujeto de aprendizaje cuyos ítems tenemos que llenar, sino como un ser completo cuyo proceso deberemos acompañar, un ser que no necesita ser llenado sino que es completo en sí mismo con plena capacidad de aprender.  Para poder acompañar este proceso mi foco cambió, pues yo no debo ver didácticas, contenidos, etc. sino que debo poder ver a mis hijos en su real magnitud, entender cómo aprenden para que en ese acompañar pueda proponer cosas que sí sean apropiadas para ellos, que sí en algún momento requieren de una explicación pueda hacerla en sus términos, comunicandome asertivamente y ofreciendo la información de la manera apropiada a su forma de entender el mundo. Así que me dediqué a estudiar PNL, inteligencias múltiples y neuroeducación, entre otros para poder acompañar efectivamente este proceso.  

También al querer generar espacios ricos en posibilidades decidí emprender múltiples proyectos con comunidades y grupos vulnerables para que de primera mano vieran la diversidad, empresariales porque también hacen parte importante de la vida y sobre todo las redes y grupos de educación sin escuela para que encontraran espacios diversos de interacción con pares.  Paralelo a esto hacía un proceso personal de gestión emocional, manejo del tiempo y un despertar de la conciencia que, con el tiempo y las mismas apreciaciones de mis hijos entendí que continuaba viéndolos como sujetos de mi propia intervención, como una especie de extensión mía, y con la llegada de la adolescencia de los primeros dos y el nacimiento de los dos pequeños inicié un proceso personal aún más intenso, en dónde entendí que no sólo debía acompañar su proceso, debía honrar su proceso asumiendo completamente mi propio proceso personal, mi historia de vida, despertar mi propia consciencia y desde allí acompañarlos.  Es como si antes tuviera la mirada puesta en ellos para acompañar su proceso, pero entedi que si quiero honrar su proceso debo mantener el espejo puesto en mí para mi intervención y permitir que ellos se desarrollen libremente. 

Hoy veo que la desescolarización más que limitarse a los contenidos, o al aprendizaje natural ha despertado en mí una educación y crianza conscientes que me han hecho cuestionar todo lo que daba como cierto para entender cuáles son las cargas que tenía preinstaladas por la familia, la escuela y la sociedad y he definido como quiero vivir, reafirmando algunas maneras o acuerdos, redefiniendo otros, en un proceso que parece nunca va a terminar, pero que me permite no querer sobrevivir y dejar que la vida pase por mi sino vivir plenamente y ver a mis hijos como seres completos, maravillosos, libres y capaces para desarrollarse plenamente, y verme a mí como el sujeto de aprendizaje en mi propia intervención.  

Desde esta visión más profunda en los procesos comunitarios ya no me concentro en generar múltiples proyectos y experiencias orientados a resultados externos, sino que me enfoco en gestar espacios más enfocados y concretos que nos permitan ampliar y compartir con otras familias desde el ser, y con la Fundación Aló Padres con Gladys queremos compartir nuestro proceso personal y las herramientas que durante estos años hemos desarrollado con la esperanza de acompañar a otros padres en su despertar de la consciencia, y de encontrarnos con otras personas que acepten el llamado de su propia alma hacia una educación y crianza consciente que honre los procesos personales, que quieran aprovechar la plataforma que estamos creando tanto virtual como física, para que  desde el lugar en que cada uno esté y las herramientas que haya encontrado o desarrollado podamos aportar al proceso de los otros en amor, respeto, tolerancia y libertad.  

%d bloggers like this:

By continuing to use the site, you agree to the use of cookies. more information

The cookie settings on this website are set to "allow cookies" to give you the best browsing experience possible. If you continue to use this website without changing your cookie settings or you click "Accept" below then you are consenting to this.

Close