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¡Un adolescente en casa!

La adolescencia es una etapa de la vida del ser humano en la que se experimentan cambios físicos, psicológicos, emocionales y sociales. Siendo esta etapa en la vida de los chicos de cambios, una etapa del descubrimiento de la propia identidad, es crítica en el desarrollo emocional de una persona y es la etapa que reta a los padres con muchas dudas y desgaste psicológico.

Si los padres creamos una conexión desde que los chicos están pequeños, y permitimos que esta cambie y se transforme, en la misma medida en que ellos van cambiando sus expectativas y exigencias, en esta etapa de la adolescencia ellos se van a sentir queridos y respetados, fructificando así en una convivencia sana y armoniosa.

Si existe esa conexión, las confrontaciones que suelen suceder, con poca o alguna frecuencia, pueden manejarse dentro de los límites aceptables para cada individuo y cada familia. Estas confrontaciones suceden pues los jóvenes están reafirmando su individualidad, lo que conduce a la exigencia de independencia social y libertad para experimentar, por lo cual, se da el cuestionamiento y oposición a los límites y todo esto enmarcado en el cambio de la imagen física. Es necesario estar como padres atentos tanto a las demandas y expectativas de los jóvenes como las propias, pues en muy importante ser consistentes entre lo que decimos y hacemos. Tener en mente esta frase. “Haz lo que yo hago, no lo que yo digo”, así ser conscientes que nuestro ejemplo más que nuestras palabras, es lo que va a definir en gran medida lo que los jóvenes nos confronten, con respeto a lo que les pedimos a ellos, así como ellos respetan los parámetros del hogar, nosotros debemos ser consistentes.

Cuando sucede una confrontación los padres nos podemos ayudar de los siguientes elementos:

      1. Los padres debemos aprender a regular nuestras propias emociones, para llegar a ser tolerantes con las diversas manifestaciones de los chicos a las cuales no estamos acostumbrados. Estar atentos a cumplir las demandas pero seguir siendo ser fiel a nuestros propios principios sin imponerlos.

      2. Si hay un clima de confrontación, que generalmente se da por el deseo natural de los jóvenes de más independencia, en este punto, se debe abrir un margen de movilidad dentro de los límites que se hayan establecido en familia y respaldar el deseo del joven de más independencia transfiriendo también más responsabilidad sobre él.

      3. Los padres debemos mantener límites razonables, y siempre ser consistentes en cuanto al cumplimiento de los mismos, debemos mantener en todo momento la comunicación sobre la diferencia de intereses que existe entre nosotros y el hijo adolescente.

      4. Es importante que como padres siempre en cualquier situación reconozcamos todos los esfuerzos de nuestros hijos, y en esta etapa es de suma importancia para ellos este reconocimiento, no solo para su propio reconocimiento sino para nosotros poder tener un punto de encuentro con ellos en caso de conflicto.

      5. Si tenemos que hacer algún tipo de crítica que sea con respecto a los límites o conductas que se hayan ido establecido en consenso, nunca la crítica o comentario se debe hacer a los sentimientos y/o apariencia de los jóvenes. Los sentimientos se deben validar y permitir que el joven puede descargar, facilitando como padres a que se expresen.

      6. Debemos estar siempre con la voluntad de entender, al entender al hijo, al esforzarnos de ver o adoptar la perspectivas de los jóvenes podremos ver todo el panorama lo que nos ayudará a gestionar mejor los conflictos y a tomar mejores decisiones.

      7. Dejar que los jóvenes experimenten y aprendan de sus errores asumiendo las consecuencias, ayudándolos a analizar las situaciones y desarrollando recursos para no cometer más adelante los mismos errores.

    Todo esto nos ayudara a afrontar los conflictos que se suceden en esta etapa con cierta serenidad y saber que hacemos lo mejor por nuestros hijos, y no permitir la culpa ni en nosotros ni en el hijo adolescente, debemos tener siempre claro que son cambios naturales que forman parte del proceso natural de desarrollo.

Referencias: Wikipedia. Un juguete llamado mente, Lucas Raspall. Cómo tratar a un hijo adolescente, Laura Ruiz.

Gladys Salas

Gestora Aló Padres -

Madre desescolarizada, gestora y directora de innovación y desarrollo de la Fundación Aló Padres. Forjadora de sueños,, aprendiz y educadora, con una necesidad profunda de dejar un mundo mejor para mis hijos y las nuevas generaciones.. El propósito de vida me lleva a recoger semillas de conocimiento y encontrar terreno fértil en las mentes y sobre todo en los corazones de las personas

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