fbpx

¡La vida es una experiencia maravillosa!

La vida es un camino maravilloso de autodescubrimientos y aprendizajes en el que simplemente tienes que asombrarte ante el descubrimiento de cada cosa, emocionarte ante el contacto con cada persona y sorprenderte ante el suceso de cada circunstancia disfrutando cada minuto del viaje sin expectativas: plan ni programación, deleitándonos en la vivencia particular de cada suceso a que nos conduce la cotidianidad de la vida. ¿Por qué nos resistimos tanto a la incertidumbre si eso es la vida…? ¿Por qué no nos soltamos a ser lo que somos: energía, amor, alegría, movimiento? Esta es la experiencia natural y espontánea del niño que llega al mundo; Ser : respirar y sentir disfrutando de todo lo que le ofrece el entorno a su alrededor: amor, calor, alimento, cuidados, acompañamiento y asistencia para conocerse a sí mismo, a los demás y al entorno… Pero, hoy ¿quién tiene tiempo para realizar este proceso? ¿Por qué no vivimos el aquí y el ahora?

Porque tenemos miedo… miedo a tantas cosas… miedo a todo, en realidad.

Nuestra sociedad actual ha creado un ambiente cultural que motiva a través de la comparación y la competencia impulsándote a través de la exacerbación de tus instintos y deseos mediante la publicidad incisiva a ser consumidores de todo cuanto se produce a gran escala. El estilo de vida actual es toda una pantomima social donde todos demostramos que tan “inteligentes”, “buenos”, “exitosos” o “poderosos” somos y para ello invertimos toda nuestra energía, fuerza y tiempo en lograr un status que nos garantice el reconocimiento, la aprobación y aceptación de nuestros congéneres más cercanos.

Creer en ti, confiar en ti: actuar instintiva e intuitivamente, hacer aquello que disfrutas, amar sin condiciones, entregarte sin reservas, dar lo mejor de ti, servir desinteresadamente, ser auténtico y espontáneo, disfrutar todo aquello que te rodea es lo que nos motiva a ser dinámicos, a vivir con positivismo, entusiasmo, y alegría. Debería ser lo que todo padre y maestro fomentara en sus hijos/estudiantes. Desafortunadamente, nuestra sociedad actual profesionalizada nos encasilló en una actividad única: fija y absorbente que consume todo el tiempo de los adultos quienes por responder económicamente con sus obligaciones, olvidan y descuidan construir y fomentar relaciones interpersonales sólidas y fuertes que les permitan mantener una vinculación afectiva con sus seres queridos; en especial con sus hijos, quienes dependen emocionalmente de ellos y por ende los necesitan presentes y atentos a lo que les sucede y necesiten; pero hoy, no es posible hacer algo diferente…estamos atrapados en la rutina, el ego y la inconsciencia. El tiempo invertido, las vivencias compartidas y el modelo presentado es el que impacta al niño, el que lo motiva e impulsa a ser y a hacer… Hoy por hoy los padres no están y su ausencia o presencia marca un hito fundamental en la estructuración de la personalidad del niño que determina su filosofía y estilo de vida en el largo plazo. Aprendemos el estilo de vida que practicamos al interior de nuestra familia diariamente. Esa es nuestra “verdad”.

Ser diferente, actuar distinto te implica arriesgarte a caerle mal a tus vecinos, a no ser aceptado por tus familiares, a ser criticado por tus compañeros, etc. Romper paradigmas voluntaria y abiertamente constituye una ofensa para muchos: ¿Por qué no haces lo que todos? ¿Con qué autoridad, argumento o privilegio eliges o decides hacer lo que se te da la gana? Es lo que muy en el fondo todos se preguntan…. Se supone que vivir obedece a seguir unas normas, rutinas, hábitos y disposiciones estandarizadas que todos llevamos a cabo cotidianamente sin opción…así crecimos.

Pero, tenemos derecho a disfrutar el sentirnos vivos, sanos, fuertes, inteligentes, capaces…; y por lo mismo a escoger un camino, a poner a prueba nuestras propias percepciones y criterios, a descubrir por nuestros propios medios la realidad que nos rodea, a renunciar a aquello que no nos parece, gusta, conviene o beneficia, a no estar de acuerdo o a no hacer aquello que consideremos errado o nocivo para nuestra salud y bienestar, a expresar lo que pensamos, sentimos y decidimos o nos interesa; en fin, a elegir un estilo de vida.

Es nuestro derecho natural elegir la forma en que vivimos: nuestros valores y prioridades son la base de lo que hacemos y debemos hacerlos vigente en todo entorno y siempre. ¿Es esto ser rebelde, revolucionario o diferente? ¡NO! Es reconocer nuestra dignidad de ser humano y respetarla.

Seguimos rompiendo paradigmas quienes decidimos vivir a nuestra manera haciendo caso omiso a toda recomendación, pasando por la faja toda regla o norma absurda y sin sentido, dudando de todo aquello que nos inculcaron y retando al destino poniendo a prueba nuestras propias hipótesis haciendo aquello que nos gusta; lanzándonos al vacío sin paracaídas; inventándonos a nosotros mismos como hemos querido sin brújula, ruta ni guía, emprendiendo nuestras propias iniciativas con entereza y entusiasmo desafiando las creencias populares que aún hoy intentan imponernos quienes nos critican o a quienes disgustamos o incomodamos con nuestra forma de ser, pensar, sentir, actuar o vivir.

Para quienes nos hemos arriesgado a defender nuestra dignidad, libertad y criterio ha sido una lucha larga, ardua y a brazo partido desafiando todo y a todos durante mucho tiempo: hay que ser valientes para aceptar el rechazo y el desprecio, la indiferencia y el disgusto de quienes más amabas, en quienes más creías y confiabas desde siempre; hay que ser decididos para escoger el camino de la vida que querías transitar asumiendo totalmente las consecuencias de tus elecciones, decisiones y acciones. Hay que ser osados para preferir la soledad y el abandono y apostarnos a nosotros mismos en el juego sin tener ningún premio ni recompensa a la vista tan sólo la satisfacción de poner a prueba tus propias valoraciones y convicciones basados en el instinto, el conocimiento, la intuición y la fe.

No ha sido fácil enfrentarse a una sociedad capitalista, de consumo y postmoderna que impone, critica, rechaza y desprecia a quienes no siguen los lineamientos establecidos ni los requisitos cada vez más estrictos de un camino a seguir según los parámetros culturales. ¡¡Hay que ser valientes para ser felices!! ¡Hay que ser osados para ser uno mismo!

Angela Moreno

Docente en idiomas, gestora de comunidades de aprendizaje y asesora homeschool. Su pasión es la lectura y compartir su conocimiento y experiencia como madre homeschool con los demás.

Publicación anterior
Publicación siguiente
A %d blogueros les gusta esto:

By continuing to use the site, you agree to the use of cookies. more information

The cookie settings on this website are set to "allow cookies" to give you the best browsing experience possible. If you continue to use this website without changing your cookie settings or you click "Accept" below then you are consenting to this.

Close